"True Detective" en mi opinión es una serie sobrevalorada. Su primera temporada se considera casi una obra maestra, pero no puedes elevar a esa categoría a una serie que solo sobresale por su cinematografía e interpretaciones del protagonista.
Planos y escenarios brillantes para una historia bastante difícil de seguir y comprender por momentos. Actuaciones plagadas de diálogos complicados y existenciales que hicieron las delicias de los críticos más modernos, deseosos de encumbrar a un producto bueno y diferentes, creando una tendencia entre los jóvenes.
La segunda temporada de "True Detective" cambia por completo de reparto y de historia. Como una miniserie distinta bajo el mismo nombre para conservar a la audiencia. Los protagonistas ahora son Colin Farrell, actor demasiado infravalorado y demasiado conocido por dar problemas fuera de pantalla; Rachel McAdams, por fin cambiando de registro y saliendo de las películas románticas; Vince Vaughn, haciendo lo propio pero esta vez con el género de la comedia; y Taylor Kitsch, inexpresivo actor que quisieron convertir en estrella de cine antes de que aprendiera a actuar.